¿Nunca se han atrevido de verdad? ¿O lo han intentado sin saber muy bien qué hacer con las manos? Es normal. De verdad. Nadie nos enseñó a tocarnos: ni el colegio, ni las películas, rara vez las amigas. Buena noticia: se aprende, y a solas es incluso lo más fácil. Les proponemos masturbarse siguiendo un pequeño camino de cinco etapas, inspirado en Jouissance Club, con esquemas para guiar sus dedos. Quédense con lo que les hable. Su cuerpo hará la selección.
Lo esencial
- No existe una forma « correcta » de masturbarse.
- Todo empieza por un ambiente en el que estén tranquilas.
- Su clítoris es mucho más grande de lo que creen.
- Cuatro gestos sencillos para empezar, y cero objetivo de orgasmo.
¿Por qué nunca nos enseñaron a masturbarnos?
Para los chicos, la masturbación es casi un rito de iniciación, tema de bromas entre colegas. Para las chicas, no se habla de ello, o se habla en voz baja. Resultado: muchas mujeres descubren su placer tarde, por casualidad, o acaban pensando que « no lo consiguen ».
Es justo ese silencio el que Jüne Plã quiso romper. Ilustradora, lanza la cuenta de Instagram Jouissance Club y después publica Jouissance Club. Une cartographie du plaisir (Marabout, 2020), un manual ilustrado con esquemas sencillos y alegres que vendió más de 200.000 ejemplares apenas un año después de su publicación. Su idea cabe en una frase, que defendió en el escenario de TEDxRennes en 2020: « El sexo no es innato. Es un arte. »
Y un arte se practica. En pareja, y a solas también (spoiler: a solas es el mejor lugar para empezar). Esta guía se basa en gran parte en su enfoque: se explora, no se rinde.
¿Cómo masturbarse siendo mujer? El recorrido en 5 etapas
No hay receta, solo un camino. Síganlo en orden la primera vez y luego hagan con él lo que quieran.
Etapa 1: crear su refugio
Antes de las manos, el ambiente. Elijan un momento en el que nadie vaya a llamar a la puerta y nada les espere justo después. El móvil en modo avión, o directamente en otra habitación. Una luz suave, una manta, sábanas limpias, una prenda en la que se sientan bien… o nada en absoluto.
Y sobre todo, ningún objetivo. No están ahí para « lograr » nada, solo para pasar un buen rato consigo mismas. Es toda la filosofía de Jouissance Club: el placer, no el rendimiento.
Etapa 2: conocer su vulva
Un espejito, unos minutos de curiosidad. Miren sin juzgar: no existe una vulva « normal ». Cada una tiene sus formas, sus colores, sus labios más o menos largos, y todas están hechas para el placer.
Arriba del todo, donde se juntan los labios menores, está el capuchón, y justo debajo, el glande del clítoris. Ese trocito de piel es solo la punta del iceberg: el clítoris mide unos diez centímetros, y sus raíces se adentran en el interior, a cada lado de la vagina. Incluso es él quien se esconde detrás del famoso punto G, como les explicamos en nuestro artículo para estimular el punto G. Recuerden una cosa: cuando acarician su vulva, buena parte de su clítoris lo aprovecha.
Etapa 3: despertar primero todo el cuerpo
No hace falta ir directas al grano. Empiecen por el vientre, el interior de los muslos, los pechos, la nuca: todas esas zonas que olvidamos y a las que les encanta que nos ocupemos de ellas. Respiren despacio. Dejen que llegue una imagen, un recuerdo, una fantasía.
La imaginación es un acelerador formidable. Si les cuesta arrancar, un audio erótico en los oídos puede hacer maravillas. Cuando su vulva se pone caliente, un poco hinchada, y empiezan a mojarse, es la señal: su cuerpo está listo. ¿Y si se mojan poco? Nada anormal, para eso está el lubricante.
Etapa 4: probar los gestos de Jouissance Club
Aquí tienen cuatro gestos inspirados en los esquemas de Jüne Plã, del más envolvente al más preciso. Una gota de lubricante a base de agua (o de saliva) lo hará todo más deslizante y más suave. Pruébenlos uno a uno, jueguen con la presión y el ritmo, y quédense con los que les hagan algo.

1. Los grandes círculos.
Tres dedos planos sobre la parte superior de la vulva, sobre el capuchón. Dibujen grandes círculos lentos, apretando apenas. El glande se acaricia a través de su pequeño capuchón, sin contacto directo: ideal para empezar.

2. El vaivén.
Dos dedos planos a lo largo de la vulva, entre los labios o por encima. Deslícenlos despacio desde el capuchón hasta la entrada de la vagina y vuelvan a subir. Un movimiento amplio que despierta toda la zona.

3. El pequeño círculo.
Un solo dedo, a menudo el corazón, sobre el glande o justo al lado. Círculos muy pequeños y regulares. Es el gesto más preciso: si resulta demasiado intenso, desplácense un milímetro o vuelvan a pasar por encima del capuchón.

4. La presión vibrante.
Los dedos planos sobre la vulva, aprietan un poco y hacen pequeñas vibraciones rápidas, sin deslizarse. Una sensación que se irradia, muy distinta de las caricias.
Pero ojo: no existe una velocidad « correcta ». A algunas les gusta rozar, a otras apretar fuerte, y eso cambia de un día para otro. Cuando un gesto les sienta bien, no cambien nada: a menudo es la regularidad la que hace subir el placer. ¿Prefieren no usar las manos? Un cojín enrollado entre los muslos, sobre el que se mecen, también funciona muy bien.
Etapa 5: dejar que llegue (o no)
Si el placer sube, sigan con lo que funciona, al mismo ritmo. Respiren, dejen que se mueva la pelvis, hagan ruido si sale. El orgasmo llega a menudo cuando dejamos de acecharlo.
¿Y si no llega esta noche? No es un « fracaso ». Han aprendido cosas sobre su cuerpo y se han tomado un momento solo para ustedes. Muchas mujeres necesitan varias veces antes de reconocer la ola que sube. Volverán cuando les apetezca, y cada vez será un poco más fácil.
Lo esencial
Un refugio tranquilo, una mirada curiosa a su vulva, todo el cuerpo antes del clítoris, gestos suaves que adaptan, y ninguna obligación de llegar a ninguna parte.
¿Y después?
Cuando conozcan sus gestos preferidos, nada les impide variar. Un estimulador de clítoris o un pequeño vibrador pueden abrir otras sensaciones. El interior de la vagina también se descubre, con suavidad, el día que les apetezca. Y para ir más lejos, nuestros consejos para explorar y amplificar su placer toman el relevo.
Lo más bonito es que ya no necesitarán a nadie para saber lo que les sienta bien. Y eso lo cambia todo.
Preguntas frecuentes sobre la masturbación femenina
¿Es normal no sentir nada las primeras veces?
Sí, totalmente. El placer se aprende, como dice Jüne Plã. Las primeras veces se descubren sobre todo las sensaciones: lo que hace cosquillas, lo que calienta, lo que no hace nada. Con un poco de práctica, su cuerpo se vuelve más receptivo.
¿Cuánto tiempo hace falta para correrse al masturbarse?
No hay una duración normal. Unos minutos para algunas, mucho más para otras, y nada en absoluto algunos días. El tiempo que se toman forma parte del placer: no hace falta mirar el reloj.
¿Masturbarse a menudo es malo?
No. No es sucio, ni egoísta, ni algo solo para solteras. Mientras sea un placer y no una obligación, no existe el « demasiado ». Simplemente lávense las manos antes, y sus juguetes si los usan.
¿Hace falta un juguete sexual para empezar?
No, sus dedos bastan de sobra, y son ellos los que les enseñarán más rápido lo que les gusta. El juguete sexual quizá llegue más tarde, como extra.